Cuando estás acostumbrada a que todo salga mal

Pues sí, en la vida llegamos a un punto en el que nos acostumbramos a que todo salga mal. ¡Es terrible! Pero cierto. Parece que, aunque lo intentemos mil veces, ¡Nada puede salir bien! 

Usando te acostumbras a que todo te salga mal

Sin embargo, creo que también es cuestión de perspectiva, pues si nos empeñamos en hacer las cosas con mente positiva, es probable que ocurra un milagro. 

Ahora bien, si solo quieren hablar de los momentos en los que todo sale mal, ¡Muy bien!Hablemos. 

Les cuento…

Hay días en los que mi ánimo está por los cielos y me despierto con ganas de comerme al mundo y ser la más exitosa del planeta. ¡Uff! Esos días son maravillosos. A pesar de ello, me doy tropezones que me hacen caer y pues, nada, las cosas terminan saliendo mal.

Si lo vemos desde el punto más cómico, la verdad es que parece que tengo una nube negra encima, así tal cual una comiquita.

Pero vamos, con unos intentos más, creo que las cosas se empiezan a encaminar. Sin importar nada, siempre lo vuelvo a intentar, y creo que de eso se trata. No importa cuántas veces caigamos o nos equivoquemos, lo importante es intentarlo mil veces hasta que el éxito sea nuestro.

¡Vamos chicas! No hay que ser tan negativas. Si algo les sale mal, ríanse por lo increíble que puede ser, pero les aseguro que también podrán reír un día porque absolutamente todo les saldrá excelente.

No hay duda de que persistir y no desistir es la clave para que los días no sean solo cosas. Malas. Y nada, por el momento, sigan practicando sus caras de “cuando estás acostumbrada a que todo te salga mal…” ¡Nos vemos muy graciosas!

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